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Cómo conseguimos la exclusiva del 20 de julio

Cómo conseguimos la exclusiva del 20 de julio — La Nota Política

Corrían las dos de la tarde del 20 de julio. Era el último 20 de julio de Gustavo Petro como jefe de Estado y, con él, su última instalación de las sesiones del Congreso —el cierre simbólico de un ciclo que muchos ya daban por descontado—. Pero para mí ese día no iba a quedar en la historia por el discurso presidencial, sino por una apuesta periodística que se cocinó en apenas veinte minutos y que solo terminaría de pagarse nueve horas después, ya entrada la noche.

— Antes de la votación: una fuente, una duda y un salto al vacío

Todo empezó con una pregunta de rutina. Le escribí a una fuente de alto nivel dentro del Congreso —parte de la UTL de un congresista de mucho peso en el Partido Liberal— algo que cualquier reportero político pregunta un día de instalación: "¿Cómo ves la elección de la presidencia del Senado ahorita?"

La respuesta tardó quince minutos en llegar, pero cuando llegó, cambió el rumbo de mi tarde:

"Hola David, hasta donde te puedo confirmar la cosa sigue bastante movida. Según lo que he podido conocer el pulso va más o menos así: el Pacto Histórico tendría 26 votos, el Centro Democrático 17, el Partido Liberal 3, Antonio José Correa iría con su voto por el Partido de la U y la Alianza Verde estaría poniendo 5 votos por Henríquez. La única que todavía me genera dudas es Jennifer Pedraza, porque hasta donde sé sigue sin definir su posición."

Leí el mensaje dos veces. Y las dos veces sentí lo mismo: ahí había una historia. No solo porque la fuente confirmaba lo que mis propias cuentas —sacadas a ojo, lápiz y papel— venían sugiriendo, sino porque esa versión chocaba de frente con el relato que ya circulaba en la mayoría de los medios, que daban por sellado el triunfo de De Luque, el candidato del gobierno entrante. Uno no publica algo así porque sí. Publicar en contravía del consenso periodístico de los grandes medios del momento es, casi siempre, un salto al vacío.

Me tomé diez minutos más —cruzar datos, repasar mentalmente cada nombre, medir el riesgo—. Respiré hondo y tomé la decisión. Me la jugué sabiendo que en esa apuesta iba buena parte de mi credibilidad como director de este medio y como investigador. Me acomodé las gafas y entré al editor. A las 2:30 de la tarde en punto salió publicada la nota en vivo titulada: "Exclusiva: La Nota confirma que la elección del Senado sigue abierta."

De ahí en adelante el día se volvió una espera activa, casi obsesiva. Cada declaración, cada rumor, cada movimiento en el Capitolio Nacional pasaba por mi cabeza como una pieza más de un rompecabezas que todavía no tenía forma. Me metí, sin exagerar, en mi propia película. Y esa película tenía un solo desenlace pendiente.

— Después de la votación: el gesto que confirmó la exclusiva

Eran, si la memoria no me falla, las 11:30 de la noche. Sin mentir, estaba muy agotado —ese cansancio que se acumula después de doce horas pegado a un solo hilo—, pero no podía irme a dormir sin ver cómo terminaba esto. Casi apagaba el televisor cuando, por fin, se cerraron las votaciones para la presidencia del Senado y arrancó el preconteo: ese momento lento, tenso, casi eterno, que como observador de la política disfruto como pocos.

Y entonces pasó lo que solo yo que estaba mirando con atención pude captar. Mientras el conteo se acercaba a su final, Jota Pe Hernández —senador excindido de la Alianza Verde, uno de los que respaldaba a Henríquez, el candidato del uribismo que se enfrentaba a De Luque— levantó la mirada. Y levantó el puño hacia la bancada del Centro Democrático.

Ahí descansé. No necesité boletín oficial ni confirmación de última hora: supe, con esa certeza que dan unos pocos años de cubrir el Congreso, que Henríquez había ganado. Y que nosotros ya lo habíamos anticipado nueve horas antes, cuando todo el mundo daba por sentado justo lo contrario.

Puse la publicación en marcha en ese mismo instante. Tres minutos después, hacia las 11:35 de la noche, salió la nota con mi firma: "La Nota lo anticipó: Honorio Henríquez gana la presidencia del Senado."

Esa noche dormí distinto. No por haberle ganado la carrera a nadie —eso, al final, es lo de menos en este oficio—, sino porque la apuesta que hicimos a las 2:30 de la tarde, con una sola fuente, un instinto entrenado y muchas horas de verificación silenciosa, resultó cierta. Y cuando eso pasa, uno duerme en paz.

Les pido que miren esta imagen:

Aida Abella y senador del Centro Democrático la noche de la elección

Aida Abella y senador del Centro Democrático la noche de la elección

Esta imagen representa lo que fue esa noche: vimos al petro-uribismo en acción para derrotar al candidato respaldado por De la Espriella. Lo particular de la foto es ver juntos, casi abrazados, a Aida Abella —senadora del Pacto Histórico, el partido del presidente Petro, y voz histórica de la izquierda y la oposición colombiana— y a un senador del Centro Democrático, la voz fuerte del partido del expresidente Uribe. Dos orillas que en la política colombiana casi nunca se tocan, unidas esa noche por una misma jugada.

Quién escribe esta nota
David Novoa
DAVID NOVOA
Director general e investigador principal de gobernabilidad de La Nota

Estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD). Se desempeña como investigador junior en temas de gobernabilidad, conflicto armado y calidad de la democracia. Ha sido analista de coyuntura nacional en medios de comunicación alternativos. Es columnista de opinión en revistas como Vía Pública y Al Poniente, y es colaborador editorial en espacios como El Espectador, EsDePolitólogos, la Revista Arista Jurídica, la Revista de Estudiantes de Ciencia Política de la Universidad de Antioquia y la Registraduría Nacional.

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