Escribimos esta nota casi quince horas después de que un terremoto sacudiera a Colombia. Todavía no tenemos un balance final de lo que deja esta tragedia, y probablemente lo sabremos con certeza solo en los próximos días. Pero sí tenemos claro algo desde esta misma tarde: este no es un momento para la política menuda, y no lo va a ser en La Nota durante un tiempo.
Por eso escribimos esta columna conjunta —la primera que firmamos juntos desde que asumimos la dirección y la edición general de este medio— para explicarles una decisión que tomamos hoy y que afecta directamente lo que van a ver de nosotros en las próximas semanas.
— La decisión
A partir de hoy, La Nota detiene su reportería política menuda —es decir, la cobertura estrictamente política del día a día— y la mayoría de los contenidos que teníamos planeados para la apuesta editorial de este mes. Creemos que en este momento nuestra redacción debe estar al lado de la gente. Y así va a ser.
Concretamente, esto significa que durante los próximos tres días La Nota entra en luto. No vamos a publicar contenido de política menuda mientras el país cuenta a sus heridos, busca a sus desaparecidos y empieza a enterrar a sus muertos. Nos parecería, sencillamente, un despropósito.
Pasados esos tres días, nos vamos a sentar —como director y como editor general, que somos los máximos órganos administrativos de este medio— a examinar la situación del país y a decidir, con calma y no con afán, si ya es pertinente retomar la publicación de contenido político.
Y aun cuando lo retomemos, queremos ser claros en una cosa: durante este periodo solo vamos a publicar contenido político si tiene que ver directamente con la catástrofe o con algún pronunciamiento de importancia general para el país. Todo lo demás puede esperar. La gente, no.
— Por qué lo decidimos así: el ejemplo de hoy
No hay mejor manera de explicar esta decisión que contándoles cómo se vivió hoy puertas adentro de La Nota. Creemos que ese recuento —con sus aciertos, sus tropiezos y sus correcciones sobre la marcha— es la mejor evidencia de por qué llegamos a esta conclusión.
La primera nota que publicamos, apenas conocimos la magnitud de lo que estaba pasando, se tituló:
Fue nuestra manera de decirle a la gente, sin rodeos, que algo grave acababa de ocurrir. Poco después publicamos una serie de imágenes —con crédito a La Naranja Indiscreta, a quienes agradecemos— bajo el título:
Buscando que la gente entendiera, en tiempo real, lo que estaba pasando en una de las ciudades más golpeadas. Luego vino el comunicado oficial del Gobierno, que titulamos:
Fue en ese punto del día cuando, siendo honestos, tuvimos una reunión por chat entre nosotros dos en la que hubo malentendidos. No es fácil coordinar una cobertura de esta magnitud en caliente, y los dos teníamos ideas distintas sobre qué debía ir primero. Nos permitimos, sin embargo, sentarnos —así fuera virtualmente— y llegar a un consenso: en los posts iría la información más importante del momento —aunque, seamos honestos, en un día así toda la información lo es— y en las historias iríamos soltando datos que veíamos circular en redes de otras personas, como números telefónicos de emergencia y líneas de ayuda.
Después de esa fricción por WhatsApp, y ya con ese acuerdo claro, publicamos un post titulado:
En el que contamos qué se necesitaba y cuáles eran los centros de acopio habilitados en Bogotá. Más tarde, en una charla bastante franca con todo el equipo, y en particular con Sofía Rojas, directora de la línea política de La Nota, nos pusieron sobre aviso de algo que no habíamos considerado: en terremotos anteriores, como el de Venezuela, se habían reportado casos de niños desaparecidos en medio del caos. Nos pareció información demasiado pertinente como para no publicarla, así que sacamos una nota titulada:
Y para cerrar el día, publicamos un último post cuya descripción decía que en ciudades como Quibdó, Cali, Medellín, Manizales, Barranquilla y Armenia se habían habilitado centros de acopio, detallando qué se necesitaba y en qué lugares se estaba recibiendo ayuda para los damnificados.
— Lo que viene
Contamos todo esto no para hacer un balance de métricas, sino porque creemos que ese fue el día que debía tener La Nota hoy: un día sin política menuda, dedicado por completo a informar, a acompañar y a ser útiles. Y creemos que ese debe seguir siendo nuestro norte durante los próximos tres días, por lo menos.
Gracias por leernos, y sobre todo, gracias por entender por qué hoy —y los próximos días— vamos a sonar distinto.
Un abrazo grande a todo el país, y en especial a quienes hoy lo perdieron todo.
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