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"Ojalá gane Cepeda": qué nos dicen —y qué no— los audios que sacudieron la campaña del Pacto

"Lo vamos a apretar": qué nos dicen —y qué no— los audios que sacudieron la campaña — La Nota Política
Portada nota Cepeda y grupos armados

Iván Cepeda. Foto: Archivo Particular / El Tiempo

Llevo meses cubriendo la campaña de Iván Cepeda y el Pacto Histórico, y les juro que esta semana fue distinta. No porque hubiera un escándalo —en campaña siempre hay uno— sino porque el escándalo llegó con una densidad que pocas veces se ve: audios en plural, amenazas de muerte explícitas, cobros ilegales, control territorial y, en medio de todo eso, el nombre de un candidato presidencial. Todo junto, todo al mismo tiempo, y todo sin que la campaña dijera prácticamente nada.

El Tiempo publicó una serie de grabaciones atribuidas a alias Rogelio Benavides, uno de los cabecillas de las disidencias bajo el mando de alias Calarcá, que opera en Guaviare, Caquetá y Meta. Los audios ya los tienen las autoridades. Y en ellos hay mucho más de lo que el titular sugiere.


— Primero lo primero: de qué hablan realmente estos audios

La frase que se viralizó es esta:

■ Fragmento de audio filtrado

"Ojalá gane el compañero Cepeda… ahí sí los vamos a apretar otros cuatro años nosotros."

alias Rogelio Benavides · Disidencias de alias Calarcá · Guaviare, 2026

Esa línea concentró toda la atención. Pero si uno escucha los audios completos —o lee la transcripción publicada por El Tiempo— lo que aparece es algo mucho más perturbador que una preferencia electoral. Benavides habla de reuniones obligatorias vereda por vereda, de listas de habitantes, de carnetización forzada con cobros de entre 35.000 y 200.000 pesos. Amenaza con multas a presidentes de junta que no hagan cumplir sus órdenes. Y en un momento llega a decir algo que me parece el fragmento más grave de toda la serie:

■ Fragmento de audio filtrado

"¿Qué le cuesta mandar un peladito para allá para que les pegue un susto? Porque a nadie se asusta, se mata… para que dejen y cojan susto los demás."

alias Rogelio Benavides · Disidencias de alias Calarcá · Guaviare, 2026
—Eso no es retórica de campaña. Es una amenaza de homicidio para controlar a comunidades rurales. Hay que llamarlo por su nombre—

También hay referencias explícitas a desplazamiento forzado: "¿Usted qué prefiere? ¿Perder su pedazo de tierra por no pagar un carnet e irse del territorio dejando todo botado?" Lo que describen estos audios es un sistema de control social completo —reuniones, registros, pagos, castigos, intimidación— en territorios donde el Estado colombiano prácticamente no existe. La mención a Cepeda es real y preocupante, pero es una línea dentro de algo mucho más grande y más grave.


— El error de reducir todo a la campaña

Entiendo por qué la cobertura se concentró en la parte electoral. Estamos a menos de un mes de las elecciones, los medios tienen sus propias lógicas, y "jefe de disidencias dice que quiere que gane Cepeda" es un titular que mueve clics. Pero esa reducción tiene un costo: deja sin analizar el patrón más amplio que revelan los audios, que es el de una estructura armada consolidando control territorial de manera sistemática en tres departamentos.

Sobre la parte electoral, quiero ser preciso porque creo que hay una confusión conceptual que se está extendiendo: que un actor armado exprese preferencia por un candidato no prueba vínculo alguno con ese candidato. Los grupos ilegales hacen sus propios cálculos de supervivencia —¿quién nos va a presionar más?, ¿con quién hay más chance de negociar?, ¿qué gobierno nos da más tiempo?— y esos cálculos no necesariamente reflejan ninguna relación real con la campaña favorecida.

—Dicho sin rodeos: que un armado te prefiera no te hace cómplice. Pero sí genera una obligación política de responder con claridad y rapidez—

El propio Cepeda lo entendió así. Respondió a las acusaciones de Uribe calificándolas de "despropósito" y señalando que extrapolar las presiones armadas en algunos territorios para decir que los resultados electorales estarán determinados por esos grupos es una exageración. Tiene razón en el argumento general. Pero hay un problema: esa respuesta fue a Uribe, no a los audios. Y los audios son otra cosa.


— La promesa que todavía no se cumple

Hay algo que me ha llamado la atención desde que empecé a seguir esta campaña de cerca, y esta semana se volvió imposible de ignorar. Una semana antes de que se conocieran estos audios, Cepeda había salido públicamente a decir que tenía información sobre constreñimiento electoral por parte de grupos armados en varias zonas del país. Prometió dar detalles pronto.

Esa información nunca llegó. Y ahora, con los audios de Benavides circulando en medios nacionales —con la Fuerza Pública ya en posesión de las grabaciones, según El Tiempo— la campaña del Pacto Histórico no se pronunció de manera sustantiva hasta el cierre de esta nota.

—No puedo saber si hay una razón estratégica para ese silencio, o si simplemente no saben cómo manejarlo. Lo que sí sé es que en política, callar también comunica—

Lo que esperaría ver —y no he visto— es una respuesta que separe con claridad dos cosas: el rechazo frontal a cualquier tipo de injerencia armada en la campaña, y una explicación de qué pasó con la información que Cepeda dijo tener. Son dos cosas distintas, pero las dos están pendientes.


— El contexto que nadie está leyendo

Estos audios no surgieron de la nada. El Tiempo lleva semanas publicando un seguimiento sobre las tensiones por control de tierras baldías en Meta, Caquetá y Guaviare, zonas donde las disidencias de Calarcá llevan tiempo consolidando un modelo de gobernanza paralela: manuales de convivencia propios, listas de habitantes, control de reuniones, cobros sistemáticos. Lo que revelan estas grabaciones no es una novedad en esos territorios —es la confirmación pública de algo que las comunidades ya conocen y que, en muchos casos, viven con miedo.

Según Invamer, la seguridad es hoy el tema número uno para los colombianos, y más del 60% considera que el gobierno Petro no lo ha manejado bien. Eso pesa, claro, sobre cualquier candidato que venga del mismo espacio político. Pero el problema de fondo no es de imagen electoral: es que Colombia llega a estas elecciones con estructuras armadas que operan como si tuvieran derecho a gobernar territorios enteros.

—Cuando un jefe armado dice "la guachapita de que tengo que ver la guerrilla para obedecer se les acabó", lo que está describiendo es un Estado dentro del Estado. Eso debería preocuparnos más que cualquier resultado de encuesta—

— Lo que sigue, y lo que no puede seguir

Termino con lo más concreto que puedo decir después de seguir este caso durante días. Hay cuatro cosas que deberían pasar, y que no están pasando con la velocidad que el momento exige.

Primera: la Fiscalía debe verificar técnicamente la autenticidad de los audios y actuar sobre su contenido. No solo sobre la línea de Cepeda —que es la que genera titulares— sino sobre las amenazas de homicidio, las extorsiones y las advertencias de desplazamiento, que son crímenes en sí mismos.

Segunda: Cepeda debe entregar la información que prometió sobre constreñimiento electoral. No como gesto de campaña sino como ejercicio de transparencia pública. Si tiene datos, que los comparta. Si no los tiene, que lo diga.

Tercera: los medios —incluyendo este— tenemos que resistir la tentación de usar estos audios como munición electoral antes de que los hechos estén completamente verificados. La frase sobre Cepeda ya está sobreanalizada. Las amenazas de muerte a comunidades rurales, mucho menos.

Y cuarta, la más difícil: alguien tiene que hacerse responsable de lo que pasa en Guaviare, Caquetá y Meta cuando la cámara se apaga y la campaña termina. Porque alias Benavides no va a dejar de "apretar" comunidades el 1 de junio. Y el próximo presidente —sea quien sea— va a tener que responder esa pregunta desde el primer día.

Estas son las fuentes que usé para escribir este texto

Sobre el autor
David Novoa
David Novoa
Director e Investigador Principal de Gobernabilidad — La Nota

Estudiante de Ciencia Política en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia. Investigador junior en gobernabilidad, conflicto armado y calidad de la democracia. Cubre la campaña de Iván Cepeda y el Pacto Histórico para La Nota en las elecciones presidenciales de 2026.

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